ConstruccionEscultura:
Ariel Byía y Natalia Serrano.
Composición audiovisual:
Ariel Byía y Germán Lázaro.
En enero de 2026, junto al artista chileno Ariel Byía, se colaboró en la construcción de una instalación acústica dentro del Museo Regional de Iquique concebida como una casa para el viento. La estructura, realizada con madera, tela y arena marina, acompañaba una producción audiovisual de creación compartida que inició el año 2017 por Ariel Byía y el músico Uruchipaya Germán Lázaro a través de viajes, asados y encuentros colectivos realizados entre Chile y Bolivia. En esos recorridos; acompañaba una producción audiovisual de creación compartida que inició el año 2017 por Ariel Byía y el músico Uruchipaya Germán Lázaro a través de viajes, asados y encuentros colectivos realizados entre Chile y Bolivia.
La escultura fue construida a partir de más de doscientas tiras de tela-confeccionadas previamente por costureros bolivianos- y luego rellenadas manualmente con arena del litoral de Iquique. Pieza por pieza, la estructura comenzó a levantar una cámara de escucha dentro del museo: un espacio donde el sonido encontraba otra velocidad y otra forma de permanecer.
Aunque afuera persistía el movimiento intenso de verano del centro turístico de Iquique, dentro de la instalación, el ruido dejaba de imponerse. La atmósfera desplazaba la atención hacia el sonido, el olor del mar y la composicion visual-sonora.Así, la estructura parecía abrir una condición distinta para escuchar.
En esos recorridos; el alimento, la conversación y la escucha son formas de aproximación a Śoqo Pawlu, un viento-ser transfronterizo que atraviesa territorios del Collasuyo entre Bolivia y Chile.
Mi participación se concentró en el acompañamiento cariñoso del diseño espacial y en proceso de construcción de la cámara acústica. Hubo algo profundamente físico en ese trabajo —trasladar arena, rellenar manualmente cada fragmento de tela—, pero también algo afectivo y silencioso en la manera en que la pieza comenzó a levantarse.
La cámara acústica no se pensó únicamente como una escultura, si no una forma de hospitalidad temporal: un espacio construido para recibir otras presencia y abrir, aunque sea por un momento, otras condiciones de atención y escucha.
La Cuchara del Viento
Escultura:
Tela orgánica, madera reutilizada de roble de Maullín, arena y tensores metálicos.
Concepto y Construcción:
Ariel Byía y Germán Lázaro
Colaboración Escultórica:
Natalia Serrano
En 2024 se construyó una escultura que funcionaba como una gran chimenea habitable en el corazón del patio del museo de arte precolombino en Santiago de Chile. En su interior Ariel y German cocinaban asados y reunían a personas invitadas para compartir alimento con Śoqo Pawlu: un viento-ser que atraviesa los desiertos del Collasuyo entre Bolivia y Chile, La escultura buscaba hacer un espacio para encontrarse con él; conocerlo, alimentarlo, pedirle y escucharle, desplazando esa conversacion al humo que ascendía por el cuello de la chimenea de nueve metros, mientras el viento respondía físicamente a travez de la tela.
Construida con tela orgánica, arena, tensores metálicos y madera reutilizada de roble de Maullín, la pieza desplazaba la lógica rápida de construcción hacia otra relación con los materiales: una donde el desgaste, la duración y la memoria material también forman parte de la obra. La elección de madera reutilizada aparecía como una decisión inseparable del territorio chileno y de sus economías extractivas; la tela, en cambio, permitía que el viento encontrara un cuerpo sensible dentro del museo.
Mi colaboración consistió en el diseño y acompañamiento escultórico de la pieza junto a Ariel y Germán. Aunque la construcción ocurrió en Chile y yo permanecía en Bolivia, el proceso se sostuvo desde conversaciones constantes, dibujos compartidos e imaginaciones técnicas sobre cómo levantar una estructura de esa escala dentro de un edificio histórico.
Diseñarla juntos, significo acompañar-nos en la construccion de una una estructura sensible: una arquitectura temporal pensada para hospedar alimento, escucha y movimiento.
Retama
Habitar la Intemperie
1,30 x 2,50
Desde la primera activacion en 2021 hasta el 2024, se realizaron activaciones de representación compartida en dos recintos penitenciarios de Chuquisaca, Bolivia: uno provincial, en Tarabuco, y otro departamental, en Sucre.
Junto al colectivo Imaginarios Arquitectónicos conformado por Natalia Serrano, Mauricio Calvo, Pedro Chavarria y Jose Cordova, en colaboracion con personas privadas de libertad del pabellón Población y redes internas vinculadas a un equipo multidisciplinar en el recinto penitenciario, se activaron redes de mediacion basado en la consigna de ampliacion de los espacios, metodologias colaborativas y Autogestivas emergieron para la creacion de tecnicas propias, evitando reproducir lógicas de separación, castigo y control.
Desde la primera activacion en 2021 hasta el 2024, se realizaron activaciones de representación compartida en dos recintos penitenciarios de Chuquisaca, Bolivia: uno provincial, en Tarabuco, y otro departamental, en Sucre.
Junto al colectivo Imaginarios Arquitectónicos conformado por Natalia Serrano, Mauricio Calvo, Pedro Chavarria y Jose Cordova, en colaboracion con personas privadas de libertad del pabellón Población y redes internas vinculadas a un equipo multidisciplinar en el recinto penitenciario, se activaron redes de mediacion basado en la consigna de ampliacion de los espacios, metodologias colaborativas y Autogestivas emergieron para la creacion de tecnicas propias, evitando reproducir lógicas de separación, castigo y control. construir juntos, tomar decisiones juntos, cocinar juntos, eran maneras de permanecer dentro de esas tensiones sin ignorarlas; abrir espacios de escucha, responsabilidad compartida y convivencia que, aunque temporales, permitían imaginar otras formas de convivir que sanen.
Mi participación atravesó el proyecto arquitectónico y la intervención de los archivos nacidos de las activaciones, conversaciones y memorias compartidas. A partir de fotografías, relatos y registros de memoria, desarrollé cartografías, collages e intervenciones visuales que permiten espacialmente experiencias compartidas sin vulnerar ni exponer identidades. Estas imágenes siguieron las huellas de dormitorios alquilados por horas, economías de anticrético, espacios comunes y superficies de protección colectiva. Fragmentos de una geografía mayor y superficies compartidas, capaces de reunir afectos, conflictos, acuerdos y formas de convivencia que atraviezan la experiencia cotidiana del encierro.
"La pared de los santos" atraviesa repetidamente estos registros, una superficie acordada por todos, una imagen compartida y fragmentos de un territorio. Allí conviven dibujos, símbolos, fotografías, estatuillas y distintas formas de protección; una composición construida a partir de aquello que decidimos hacer presente. la pared condensa parte de la investigación en una misma superficie: una síntesis de preguntas y acuerdos desde la cual seguir imaginando.
Revista Tribunales
Revista jurídica de Correo del Sur, periodico regional, Bolivia.
Entre 2022 y 2023, Tribunales apareció semanalmente en las páginas del periódico regional Correo del Sur, como una zona de fricción dentro del discurso político, jurídico e institucional boliviano.
Las portadas funcionaban como manifiestos visuales atravesados por choque, propaganda, exageración y montaje. Allí donde el lenguaje jurídico necesitaba orden, estabilidad y legitimidad, las imágenes desplazaban significados y tensaban públicamente ciertas estructuras hasta volverlas incómodamente visibles.
La serie fue construyendo un imaginario político inestable, saturado de monumentalidad, teatralidad y representación pública. Una estética cercana al panfleto que contamina progresivamente la estabilidad visual del formato editorial, interrumpiendo la circulación habitual de símbolos, jerarquías y ficciones institucionales.
Se Aíslan recurrencias espaciales, deformaciones y sistemas de representación que atravesaban silenciosamente la serie completa. Durante el proceso, el collage de periodicos, planos, fotografías y archivos fueron desmontados para volver a reunir esos fragmentos en nuevas composiciones. como un atlas de recurrencias, cada imagen rastrea las formas espaciales que sostienen una determinada organización del poder y las maneras en que los cuerpos conviven, negocian o resisten dentro de ella.
La estética panfletaria surge de esa misma necesidad de condensación. Las imágenes acumulan capas, símbolos y relaciones hasta convertir la representación arquitectónica en una herramienta de lectura, capaz de hacer visible aquello que normalmente aparece disperso entre edificios, normas, relatos y memorias.